Las zonas de tolerancia son espacios delimitados donde el Estado permite o regula actividades consideradas ilegales en el resto del territorio. En estos lugares se toleran delitos no violentos, como la venta y consumo de drogas, la prostitución o el juego clandestino.
Ejemplos de políticas similares existen en distintos países: el Red Light District de Ámsterdam, donde se regula la prostitución; las salas de consumo supervisado de drogas en Suiza, Portugal o Canadá; o los mercados informales controlados por gobiernos locales en varias ciudades latinoamericanas.